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Cuando el viento me asegura la tarde
Ya llevo varios días zarandeando enseres,
vidrios y suelos,
para ofrecer a mis amigos lo
mejor de mi cosecha.
(Ellos no me conocen. Me he cansado).
Un proyecto de luz asesora al silencio
en la especial transmutación del ánimo.
En este instante de relajación
mis golondrinas me confirman la
sabiduría de lo cotidiano.
¡Cómo envidio
la contorsión ligera de sus alas!
Oigo sus trinos tan de cerca que
alargando mis dedos, yo podría tocarles;
sus patas adheridas a las hermosas ramas
del manzano
se eternizan, acróbatas, delante de mis ojos.
Hoy las sombras recubren sus harapos
instigadas, sin prisas, por el albor insomne
de un tiempo ponderable;
me han permitido,
amablemente, moldear su hechura
por tan sólo unas horas.
Y he de extender mi pluma imaginaria
para no derrochar
ni un ápice
de su trascendental imperativo.
Con esa gratitud y esmero que
todo acontecimiento exige, me preparo.
Ya llegan,
van entrando a esta casa con sus dones;
estos muros, tensados
con el cárdeno intenso de la espera,
reafirman sus colores
en cada piedra y en cada ladrillo.
Les doy la bienvenida
con el rayo apacible del que liberta el oro
en su boca:
¡Pasad!, mirad la paz del olivo.
Observad la belleza del granado,
mirad, ¿no es digno de contemplación?
Escancio vuestras copas
“para ahuyentar el llanto
del hijo
en mitad de la tarde.”
“El miedo se ha recluido en su símbolo abstracto.”
”Aunque los pies nos sangren y el cansancio nos rinda,”
“el dolor –ese padre
del mundo-“
nos dilata su antídoto.
Hay un nuevo exponente en la palabra
que se asienta en mi mesa.
Los minutos se apilan.
La costumbre, con su suicida voz,
triste amenaza como a Cenicienta, ya queda poco...
Apuramos un brindis de sonrisa
con acorde de nombres.
Nada sé en esta inversa
planicie de esperanza
y me acerco a vosotros
como el agua que el río absuelve en su corriente,
en su centro asimétrica
y festiva en la imagen.
Decidme, mis albores,
¿de quién son esos trazos
cuya línea dibuja el espejo del sueño?,
¿acaso el verso se nos rompe con
la melodía inquieta?.
¿Qué exigencias omite esta concordia?
Aunque el mundo, empeñado en su rotar constante,
nos cese en otros ámbitos,
en tanto conformáis en vuestros rostros
ciudadelas abiertas,
estrenan vuestros labios
hoy el fino perfil del viento que
me asegura la tarde.
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