Dibuje el lugar geométrico donde reside su corazón
Vivíamos en la misma calle, me fui. Como residíamos en el mismo barrio decidí no coger el mismo autobús, y desde entonces, me desplazo en bicicleta. Al vivir en la misma ciudad iba cautelosa por la cinta transportadora del aeropuerto. Porque vivíamos en el mismo país decidí no ver la tele para no compartir el mismo telediario.
Corazón, cuanto más te huyo más te encuentro, hoy llamo a tu puerta.
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Solución imperfecta
Me quitaron un ladrillo para mejorar las vistas, y se me cayó la casa.
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Sintiendo Sol, siendo centro
Son las tres menos cuarto en el reloj de Sol.
Estoy, estamos en el kilómetro cero;
el centro de todos los centros.
Extiendo los brazos en idéntica hora
recibo a Sol, pese a la lluvia,
estando en centro,
siendo mi salvaje centro.
La lluvia fría me siente viva.
El reloj recomienza a andar.
Como si fuera la primera vez,
nos dirigimos a estrenar casa
por un largo tiempo.
Tres menos cuarto, Sol.
The personal is political.
Versión #15M
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Esta tarde contiene arde
Me da tanto miedo el fuego. Me quemé con agua hirviendo, pero veo fuego y la huida no se detiene. No se detiene. Me da tanto miedo. Clarice Lispector se durmió con un cigarrillo y su fuego abrazó su cuerpo, no salgo de esa imagen. Recuerdo haber visto el daño fuego de cerca. Recurro a la anestesia mental necesaria para recordar la cara y el pecho quemado de Lola la pintora que con un disolvente se abrasó en su taller, sin querer. Se dio tanta crema después, cada hora su piel desierta, cubierta de escamas, reclamaba agua. Me da tanto miedo el fuego. Unos niños saltaron por una ventana, su madre los tiró para huir de la lumbre desbocada. Esta letanía de fuegos no acaba. Nos da tanto pánico el fuego. Una enfermera deja salir unas gotitas de la jeringuilla, da unos golpecitos al tubo y nos manda soplar a mi hermano y a mí. Si soplas no te dolerá. Soplo las velas de mis tres años y no se apagan, un impulso de rebelión y desdicha me llevan a un nuevo intento, mi primer fracaso. De la frustración arranco un nuevo soplido con puñetazo en el mesa, una vela se apaga. Reconocida la técnica, tenaz, prosigo: soplo, puñetazo, la vela de los dos años desaparece y soplo de nuevo tras mi puñetazo de mano pequeña. Todo un éxito, acabo de inventar mi primer ritmo. Celebro triunfante, con sonrisa y con empeño, mis tres años en el mundo. Mi familia en círculo se ríe, les gusto. Soy bruta, existo, ahora tengo tres años, y alguien enciende la luz. Me da tanto el miedo el fuego, aunque sople.
Me acerco a los cuarenta y eres fuego y yo agua hirviendo, soplo y me sigue doliendo. Soplo y doy un puñetazo y no hay vela que se apague, me quemo. Cierro la ventana y huyo por el portal. Me da tanto miedo el fuego.
1 comentario:
Inauguramos nueva etapa, compañera. Con fuego bueno, fuego en la mente y en el corazón, para avanzar, progresar, compartir, ser en la escritura, en todos sus géneros y sin género. La Humanidad se forma con el pensamiento, el lenguaje, con lo que se nombra. Es la palabra la que nos hace, incluso en el silencio, que es palabra callada, pero no detención del discurso, del camino. Aquí estamos. Página abierta hacia otras páginas.
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